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Jorgelina Aleman  
 
 
 
ND Ateneo
José O. Schwimmer

Sólo las personas con fuerte y carismática personalidad son capaces de superar pruebas difíciles como las de ser comparadas permanentemente por ser hijo de, nieto o hermano de... Este es el caso de Jorgelina, nieta de artistas de la talla de Carmen Vallejo y Oscar Alemán (de quien no es para nada descabellado decir que comparte, junto a Charlie Christian y Django Reinhart, el podio de los mejores guitarristas de jazz de la historia y quien asombró al mismísimo Louis Armstrong e hizo que Duke Ellington se lo disputara a Josephine Baker), quien ofreció un tributo a su abuelo en un show estupendo con un repertorio para todos los gustos que incluyó clásicos de todos los tiempos y temas propios. A modo de introducción se proyectó un documental con imágenes inéditas del homenajeado. Luces azules tenues y un seguidor acompañaron a Jorgelina y su banda mientras traían la noche de la mano de St. Louis Blues y muy buenas versiones de I can´t give you anything but love y el infaltable Georgia on my mind que incluyó a Mariano Slaimen en armónica. Tampoco faltaron versiones de clásicos tales como Love for sale de Cole Porter, Bésame mucho y Stardust. La primera parte culminó con Miguel Botafogo quien hizo maravillas con sus seis cuerdas intercalando anécdotas con estrenos tales como Todo es posible y Hombre mío. A mitad del espectáculo Ricardo Pellican hizo su propio homenaje junto a su hijo Andrés y Roberto Tersanno en guitarra quienes interpretaron más clásicos incluyendo Exactly like you donde conjugaron solos de guitarra con la particular voz de la anfitriona. Nuevamente con la formación inicial fue invitado a participar Manuel Fraga, quizás uno de los mejores pianistas de swing de estas arenas pampeanas, para Tengo Ritmo y Making Woopie en una versión arreglada para solo piano y voz. Sin duda la nota de color la dio Hugo de Bruna y su "Tap- Dance" sobre el escenario al ritmo de una soberbia After you´ve gone que arrancó nostálgicas sonrisas del pueblo cincuentón (algunos con unos cuantos años más quienes fueron los que se animaron a ponerse de pie y bailar como en los buenos tiempos). Para el final de La Despedida (una de la favoritas de Chabuca Granda) y Sweet Home Chicago. Los bises fueron con todos los músicos sobre el escenario en una jam session donde intercambiaron solos e improvisaciones mientras hacían I Dare you my love / When the saints go marching in para luego sí finalizar con un Desconfío dedicado a Pappo. Así terminó una noche de homenajes y gratos recuerdos de la mano de una muy buena intérprete como Jorgelina, de voz especial (casi ideal para el blues o el gosspell) y un completo dominio del escenario. A lo lejos de pie junto a la consola de sonido observaba emocionada su abuela Carmen. Es que lo suyo viene de familia, de una familia que tiene el jazz en las venas...